Todos sentados en la mesa…¿cuál es el beneficio?

Es sorprendente analizar la cantidad de padres de familia que reportan tener constantes problemas con sus pequeños a la hora de la comida. «Siéntate bien», «Tres pedacitos más», «Nadie se levanta de la mesa hasta que termines»… son algunas de las estimulantes frases que escuchamos para motivar a los niños a comer y que sin embargo ¡no funcionan!

Para muchos padres es todo un reto y la hora de la comida se ha convertido en una especie de ring en donde la única y simple preocupación es que los pequeños estén sanos y bien alimentados. 

 

De las muchas familias con las que hemos trabajado nos encontramos una variable en común cuando los niños presentan problemas para comer:

 

¡¡LOS ADULTOS NO COMEN CON LOS PEQUEÑOS NI EN LA MISMA MESA, NI AL MISMO TIEMPO!!

 

Alguna vez has escuchado la frase «Las palabras convencen, pero el ejemplo arrastra». Pues es muy cierta y en este tema más. ¿Cómo esperamos que los pequeños coman todo y por su orden, si no nos ven a nosotros alimentarnos? 

Es necesario que nuestro pequeño vea como disfrutamos de comer brócoli, pollo, carne, espinacas, mango, plátano, pasta, etc. De una forma natural y sencilla. 

 

Por otro lado, la comida de los adultos suele ser más atractivo y con mayor variedad de alimentos en olores, texturas y sabores. ¿A quien no se le antojaría probar un plato de comida con colores y olores intensos? ¡A cualquiera! Lo mismo sucede con el niño. Mientras la hora de la comida se maneje como algo natural y rico en experiencias multisensoriales, el niño la integrará de esta forma y la vivirá con mayor fluidez evitando complicaciones.

 

Por otro lado, es importante ofrecer alimentos variados pero al mismo tiempo que sean manipulables con las manos y los dedos. Invita a tu pequeño a tocar y probar libremente los alimentos. Es muy probable que se ensucie, cierto; pero será la única y la mejor forma con la que el pequeño se relacione con los alimentos y los integre de manera natural.

Imagina que tu madre o suegra te invita a comer. Lleva el día entero presumiendo que te dará a probar una sopa de verduras excelente. La receta secreta de la familia. ¿Qué imagen creas de la sopa en tu mente? ¿Con trozos de verduras, el caldo es rojo o blanco, el olor es intenso y salado, está caliente o está tibia, etc.? ¿Ya la imaginaste?

Bueno, pues cuando te sientas a la mesa, descubres que solamente hay un lugar puesto en la mesa, tu madre o suegra se sienta al frente y de un tupper wear saca con una cuchara un licuado denso de color naranja y muy amablemente te dice «mmm pruébala, está deliciosa»… ¿Cuál es su reacción? ¿Se la comerían? 

Esto mismo viven los pequeños todos los días de su vida. 

 

Ya lo saben, si desean comenzar a sanar problemas o evitarlos a la hora de la comida. Conviertan el momento en una situación compartida, familiar y natural.