En Breve: Conectar el cerebro con el resto del cuerpo.

Una creciente comprensión de cómo las experiencias ricas a nivel lingüístico y las relaciones receptivas para los niños pequeños ayudan a construir una base sólida para el éxito posterior en la escuela ha impulsado una mayor inversión y ha estimulado la innovación en el aprendizaje temprano en todo el mundo. El rápido avance de las fronteras de las ciencias biológicas del siglo XXI ahora proporciona pruebas convincentes de que las bases de la salud durante toda la vida también se construyen de manera temprana, y cada vez hay más pruebas de la importancia del período prenatal y de los primeros años después del nacimiento.

Un niño que vive en un entorno con relaciones de apoyo y rutinas constantes tiene más probabilidades de desarrollar sistemas biológicos que funcionen bien, incluidos los circuitos cerebrales, que promueven un desarrollo positivo y una buena salud durante toda la vida. Los niños que se sienten amenazados o inseguros pueden presentar respuestas fisiológicas y comportamientos de afrontamiento que se adaptan a las condiciones difíciles que viven en ese momento, a expensas del bienestar físico y mental, la autorregulación y el aprendizaje eficaz a largo plazo. Los responsables de formular políticas, los líderes de los sistemas de servicios humanos, los responsables de elaborar intervenciones y los médicos pueden utilizar estos conocimientos para crear soluciones innovadoras que reduzcan las enfermedades evitables y las muertes prematuras, así como los elevados costos de la atención médica para atender las enfermedades crónicas.


Violencia contra los niños y las niñas. Abuso y explotación sexual infantil

El abuso sexual infantil es una de las formas más graves de violencia contra la infancia y conlleva efectos devastadores en la vida de los niños y las niñas que lo sufren. Sin embargo, estas prácticas, que se han presentado siempre en la historia de la humanidad, sólo han empezado a considerarse como un problema que transgrede las normas sociales cuando -por un lado- se ha reconocido su impacto y las consecuencias negativas que tienen en la vida y el desarrollo de los niños o niñas víctimas y -por otro lado- se ha reconocido al niño como sujeto de derechos.

Save the Children nos regala esta valiosa información.

→ violencia_sexual_contra_losninosylasninas


¿El estrés durante el embarazo afectará a mi bebé?

Es normal sentir un poco de estrés durante el embarazo. Su cuerpo atraviesa muchos cambios y, a medida que las hormonas cambian, también lo hace su estado de ánimo.

Sufrir mucho estrés puede ocasionarle problemas para dormir, dolores de cabeza, pérdida del apetito o una tendencia a comer en exceso, y todo esto puede ser perjudicial para usted y su bebé en desarrollo.

Los niveles altos de estrés también pueden causar presión arterial alta, la cual aumenta las probabilidades de tener trabajo de parto prematuro o un bebé con bajo peso al nacer.

Debe hablar sobre el estrés con su proveedor de atención médica y con sus seres queridos. Si se siente estresada debido a la incertidumbre o el miedo de ser madre, si está experimentando estrés relacionado con el trabajo o si le preocupa un aborto espontáneo, hable con su proveedor de atención médica durante las visitas prenatales.

Trastorno de estrés postraumático (Posttraumatic Stress Disorder, PTSD) y embarazo

El PTSD es un tipo de estrés más serio que puede afectar de forma negativa a su bebé. El PTSD ocurre cuando usted tiene problemas después de ver o atravesar un evento doloroso, como una violación, abuso, un desastre natural o la muerte de un ser querido. Puede experimentar:

Ansiedad

Recuerdos recurrentes o recuerdos perturbadores

Pesadillas

Reacciones físicas fuertes a situaciones, personas o cosas que le recuerden el evento

El deseo de evitar lugares, actividades o personas que antes disfrutaba

Sensación de mayor consciencia de las cosas

Culpa

El PTSD ocurre en hasta el 8 % de las mujeres durante el embarazo, lo cual aumenta el riesgo del bebé de nacer prematuramente o de tener bajo peso al nacer. El PTSD también aumenta el riesgo de tener conductas como tabaquismo y alcoholismo, los cuales contribuyen a otros problemas.

Reducir el estrés es importante para prevenir problemas durante el embarazo y para reducir el riesgo de tener problemas de salud que pueden afectar a su hijo en desarrollo. Identifique la fuente de estrés y tome las medidas necesarias para eliminarla y disminuirla. Asegúrese de hacer suficiente ejercicio (bajo la supervisión de un médico), comer alimentos saludables y dormir lo suficiente.

Algunas mujeres experimentan tristeza y/o ansiedad extrema durante el embarazo y después del parto. Hay muchas fuentes de información y de soporte disponibles para ayudar a las mujeres que experimentan depresión o ansiedad. La salud mental de las mamás es muy importante proporciona explicaciones sobre algunos signos de estos problemas y proporciona un plan de acción para obtener ayuda. Consulte a su proveedor de atención médica si se siente sobrepasada, triste o ansiosa. Recibir tratamiento y asesoramiento puede ayudar.

 

 

Imagen de: Littler Coner

¿El estrés durante el embarazo afectará a mi bebé? (2019). Oficina de comunicaciones. Recuperado https://espanol.nichd.nih.gov/salud/temas/preconceptioncare/informacion/afecta.


Un destete respetuoso

Muchas madres deciden destetar a su hijo/a pasado un periodo que han estimado como conveniente para ello. La Organización Mundial de la Salud recomienda dar leche materna a los niños/as de manera exclusiva (sin otros alimentos, jugos o agua) hasta los 6 meses, a libre demanda y libre disposición (por el tiempo y en la frecuencia que lo soliciten), y mantener la lactancia complementada con otros alimentos hasta al menos los dos años de edad.

Algunas mujeres deciden destetar a sus hijos/as antes después de ese periodo recomendado, otras pasado ese tiempo y otras deciden esperar un destete espontáneo o natural, lo que suele suceder entre los 2 y los 4 años. Como sea, tarde o temprano todo niño o niña en el mundo es destetado.

Sin embargo, es importante que este proceso no sea solo una decisión individual, sino que se realice de forma respetuosa con las necesidades del niño(a).

Es importante que el padre participe en este proceso., la decisión es de los 3 y deben apoyarse. Si no hay acuerdo, el(la) niño(a) queda en el medio de la conversación y pueden generar inseguridad adicional a este proceso.

El padre puede ser un gran apoyo en ofrecer consuelo y cariño alternativo al que entregaba la madre durante la lactancia.

Aquí te dejamos algunas recomendaciones importantes:

  1. La decisión debe ser tuya (de acuerdo a lo que observes en tu pequeño) y tu pareja y no de otros, ya que, si quisieras continuar con la lactancia, puedes hacerlo por el tiempo que quieran.
  2. Cuando decidas destetar, programa que sea un destete con tiempo (p ej: en un mes), para que puedas respetar las
    necesidades alimenticias, emocionales de tu hija(o) y de tu cuerpo.
  3. Lo primero es dejar de ofrecer el pecho (No es lo mismo que dejar de dar. Puedes seguir dándole a las horas de alimentación).
  4. Poco a poco puedes ir espaciando las tomas e ir cambiándolas por otros líquidos, comidas, juegos etc.
  5. Cuando pida pecho, dale un poco y luego invítale a hacer otra cosa. Recuerda que no sólo se trata de alimentación, también es un espacio de contacto y cariño, por lo que también puedes entregarle cariño y consuelo a través de otras formas: abrazos, arrullos, sonidos, cuentos, tiempo de juego etc.
  6. La lactancia no puede ser la solución a todos los problemas que tu hijo(a) enfrenta, es importante que generes nuevas estrategias para dar consuelo y cariño antes de iniciar el destete. Realizarle un cuento para que vaya concientizando y generando información y anticipando de que pasara.
  7. Cuando el(la) niño(a) ya come 2 comidas, pueden ser suficientes unas 3-4t tomas. Cada niño(a) es distinto(a), con calor o malestar es normal que pidan más.
  8. Si tu hijo(a) se enferma y pide nuevamente pecho, o si vive cambios que lo alteren demasiado, tómalo con calma, dale nuevamente pecho y después de unos días comienza otra vez a intentarlo, no hay apuro.
  9. Respeta sus tiempos y los tuyos. Recuerda que nunca le hará daño que siga tomando tu leche, en poco tiempo se destetará igual, pero es importante para ambos hacerlo de a poco.
  10. Puedes hacer un destete parcial, por ejemplo, dejar de darle durante el día y mantener una toma antes de dormir. Así se relajará, dormirá mejor, y tu leche seguirá alimentándole y aportando defensas.
  11. Si notas que tus pechos se congestionan, sácate un poco de leche para evitar una mastitis y poco a poco, tu cuerpo producirá menos. No hagas una extracción completa ya que eso provoca que produzcas aún más leche.
  12. Son cambios muy importantes para tu hijo(a), evita juntarlo con otros cambios significativos. Como p ej: el ingreso al jardín o el nacimiento de un hermano). Es mejor esperar a que esté bien adaptado a un cambio antes de comenzar el destete

Destete respetuoso | Chile Crece Contigo. (2018). Crececontigo.gob.cl.

‌Imagen de bebé y más.

 

 

 


¡De Cero a Tres Fundación cumple 10 años y lo festeja con toda la comunidad!

 

Hace 10 años nació De Cero A Tres Fundación, que es una Asociación Civil, con el propósito de que todos los niños mexicanos inicien su vida con vínculos afectivos sólidos, sin interferencia de estrés tóxico para lograr un desarrollo social y emocional sano.

En la Ciudad de México, en Cuajimalpa, esta ubicado el Centro D0A3 al que asisten las familias de las colonias aledañas y que son parte de las colonias con mayor vulnerabilidad económica de la alcaldía. Las mamás, papás o cuidadores primarios asisten con sus hijos menores de 6 años a sesiones guiadas por promotoras en educación inicial, en las que se impulsa el desarrollo infantil, los adultos aprenden habilidades para ejercer una crianza positiva y fortalecen el vínculo afectivo con sus hijos.

 

 

Además, D0A3 imparte el diplomado “Educación Inicial desde la Familia”,  de más de 120 horas, para que las personas de la misma comunidad que estén interesadas puedan profundizar sus conocimientos sobre la primera infancia y obtener un empleo en el ámbito de la educación. En este tiempo se han graduado 9 generaciones, que representan más de 250 agentes educativos capacitados.

Durante estos 10 años ha podido beneficiar a más de 1,200 niños y más de 1160 familias. El 78% de los niños que asiste al programa alcanza el desarrollo infantil esperado, que como comprobó el premio Nobel de Economía 2000, significa que tendrán un mejor futuro, podrán aprender mejor, tendrán mayores oportunidades de terminar preparatoria, tener un mejor trabajo, obtener mayores ingresos económicos y menos posibilidades de cometer conductas de riesgo social.
D0A3 cuenta con alianzas con diferentes organizaciones para llevar su modelo a otras comunidades como Lagos de Moreno en Jalisco, en las ladrilleras de Atizapán y en Álvaro Obregón en la Ciudad de México y en Ecatepec en el Estado de México.

 

¡D0A3 esta cambiando las generaciones, para que en el futuro sean ciudadanos que aporten a la construcción de un mejor país! 

 

 

Si quieres conocer más sobre D0A3 puedes ingresar a la página www.deceroatres.orgo llamar al 558130386.


De destrezas motoras a destrezas deportivas.

Los niños en el grupo de 2 a 5 años de edad se motivan y desarrollan sus destrezas motoras de las conductas de juegos consigo mismos. Los juegos activos y jugar en el jardín, con amigos en el parque, o en habitaciones muy bien protegidas pueden ser excelentes fuentes de ejercicios además de cultivar relaciones importantes entre hijos y padres.

Los niños pequeños y en edad preescolar pasan mucho tiempo intentando dominar las destrezas básicas como correr, saltar, patear, brincar, saltar en un pie, atrapar y lanzar. Los niños adquieren la mayoría de estas destrezas en los primeros años de la escuela primaria.

Los adultos probablemente no entiendan que estas actividades requieren que los niños realmente se esfuercen. Gran parte del proceso de madurez para controlar los movimientos en los niños involucra el ser capaz de moverse en distintas direcciones sin caerse. Obviamente, dominar estas destrezas básicas es un paso fundamental que los niños deben llevar a cabo antes de seguir adelante.

Los bebés pueden apoyarse en la mayoría de casos en información visual y oral, pero los niños pequeños se alejan del concepto de que la boca sea el comando central. Comienzan a procesar señales y pistas desde el cerebro y oído interno que incluso pueden causar una disminución temporal en su habilidad para mantener un buen equilibrio mientras se aproximan a los cuatro o cinco años de edad.

Los niños pueden sentirse agobiados con estas señales al caminar o correr y deben concentrarse simplemente en mantenerse de pie. Poner toda su atención en el control del equilibrio puede interferir temporalmente con su habilidad de mejorar el rendimiento en otras destrezas si existen otras variables en el entorno, como otros jugadores o superficies de juego irregulares. Con el tiempo, saltar y correr se vuelve más fácil y mantenerse parado ya no requiere tanta concentración.

Si pudiéramos ver lo que está sucediendo en las mentes de algunos niños más pequeños, podría resultar muy educativo. Mientras los adultos gritan “¡Atrapa la pelota! ¡Atrapa la pelota!”, el niño podría estar pensando, “¡No te caigas! ¡No te caigas!”. Es por esto a que los equipos de fútbol antiguos se les llamaba fútbol de colmena; muchos jugadores simplemente se aglomeraban y seguían la pelota para intentar patearla, para desgracia del entrenador, quien se daba cuenta de que ninguno seguía las instrucciones de un juego que se definía a detalle minutos antes.

Existe obviamente una amplia gama de habilidades en este grupo de edades, pero relativamente pocos niños son realmente talentosos en estas destrezas básicas. Se ha descubierto que menos de la tercera parte de los niños entre 2 y 5 años de edad son en realidad precisos para lanzar y atrapar.

Stricker, P. R. (2015, 21 noviembre). De destrezas motoras a destrezas deportivas. Recuperado HealthyChildren.org. https://www.healthychildren.org/Spanish/ages-stages/toddler/fitness/Paginas/From-Motor-Skills-to-Sports-Skills.aspx


Actividades de función ejecutiva de 3 a 5 años

La función ejecutiva de los niños y las habilidades de autorregulación crecen a un ritmo rápido durante este periodo, con lo que es importante adaptar las actividades a las habilidades de cada niño. Los niños más pequeños necesitan mucho apoyo para aprenderlas reglas y estructuras, mientras que los niños más mayores pueden ser más independientes. Al final, el objetivo es hacer que el niño deje de depender de las reglas del adulto, por lo que cuando el niño parezca preparado, intentar educir el apoyo que le proporcionas.

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¿Qué es la inflamación? ¿Y por qué es importante para el desarrollo infantil temprano?

La inflamación es una parte crítica de la respuesta del sistema inmunitario a los invasores y las amenazas; permite que nuestro organismo ataque las infecciones y cure el daño que causan. La inflamación también puede ser provocada por otras experiencias, como presenciar acontecimientos traumáticos o atravesar circunstancias estresantes, y esta respuesta ayuda a nuestro organismo a reaccionar y sobrevivir a esas experiencias.

Sin embargo, si nuestro organismo sufre un estrés constante, esto puede dar lugar a una inflamación excesiva. Si nuestros órganos están en constante contacto con sustancias inflamatorias, pueden dañarse con el tiempo. Si esos sistemas de órganos todavía están en desarrollo, como lo están en la primera infancia, el estado de activación constante puede hacer que se adapten de manera que tengan impactos a lo largo de la vida. Así es como la inflamación crónica nos puede poner en un mayor riesgo de padecer afecciones tales como enfermedades cardiovasculares, diabetes, asma e incluso depresión y demencia.

La inflamación crónica también puede suponer un mayor riesgo para las personas que se infectan con COVID-19. Muchas de las afecciones que dificultan la lucha del organismo contra la COVID-19 (como cardiopatías, diabetes y asma) están relacionadas con la inflamación crónica, lo que puede atribuirse a experiencias adversas de la primera infancia o incluso de la etapa prenatal.

Afortunadamente, hay cosas que podemos hacer para apoyar a los niños pequeños y a sus padres, desde el período prenatal hasta los primeros años de vida, que pueden ayudar a prevenir la inflamación crónica y reducir el riesgo de padecer las afecciones de por vida que esta puede causar. La reducción de las fuentes de estrés que sufren las familias y el apoyo a los programas que mejoran el bienestar de todos los ciudadanos pueden ayudar a nuestra sociedad a beneficiarse en los años venideros.


Saltarines infantiles

Muchas mamás se preguntan ¿Cuál será el mejor andador o saltarín infantil para mi bebé? y la respuesta contundente es NINGUNO.

Estos aparatos no benefician en nada a los niños y en cambio tienen muchos riesgos.

Antes de los 7 meses ningún bebé debe de estar en pose vertical ya que su estructura anatómica y la mielina todavía no esta en su último recorrido que son las piernas y pies.

Si ponemos a un bebé de 7 meses en un saltarín vamos a generar una sobrecarga sobre la cadera y el tronco, lo cual no es normal ni bueno para la salud ni para el desarrollo de nuestro bebé.

Riesgos en el desarrollo

A pesar que los saltarines se ven muy divertidos para los niños no benefician en ningún sentido. “Los saltarines  estimulan un movimiento que es dañino a las habilidades motrices que tu bebé necesita desarrollar”[1]

Los saltarines promueven movimientos que pueden ser peligrosos para el desarrollo de los niños, en su desarrollo motor.

Al estar el niño en un saltarín sin haber tenido un desarrollo completo, es decir que por si solo no se pone

de pie y que todavía no camina; el cuerpo del niño es sostenido por el aparato y sus piernas rebotan y el bebé no tiene control sobre este movimiento. Además este rebote es de puntas y cuando los niños empiezan a caminar tienen una mala postura en la marcha ya que caminan en puntas, teniendo un desarrollo anormal (debido a los saltos repetitivos hecho en el saltarín.) y retrasan su capacidad de caminar.

Además el tronco también se ve afectado ya que su postura se ve afectada ya que está inmadura y en vez de tener una postura derecha se va hacia adelante.

Seguridad

Los saltarines no son nada seguros para el niño, la mayoría de los niños tienen lesiones en la cabeza, debido a que tienen fallas mecánicas. Los saltarines que se montan en los marcos de la puerta se consideran los más peligrosos, no solo porque se suelten del marco de la puerta si no por que también los niños se pueden pegar con la misma puerta u objetos cercanos. Por otro lado si el bebé no se encuentra bien asegurado al asiento del saltarín corre el riesgo de caerse y de golpearse.

Los niños necesitan estar en el suelo, ellos necesitan moverse, rodarse, sentarse, gatear, necesita desplazarse libremente, experimentar, explorar, desarrollar su sentido propioceptivo es decir “la conciencia de lo propio: la conciencia de la propia postura corporal con respecto al medio que lo rodea” [2]

Todos los niños necesitan moverse libremente, resolver problemas, sortear obstáculos, desarrollar los 7 sentidos para poder abrir esos canales sensoriales y que por medio de ellos entre la información que les permitirá aprender.

Entonces ¿Cuál es la recomendación principal? ¡¡¡Jugar con los bebés!!! Tirémonos al piso, jugar con cubos, caminar, gatear, explorar todo lo que puedan: texturas, lugares, colores, sonidos, etc.

Recordemos que no todo es tener juguetes, el jugar con nuestros hijos, la creatividad y el disfrute de los padres al estar con ellos es el mejor estímulo para lograr un buen desarrollo en nuestros bebés y tener niños felices.

[1] Rady Children´s Hospital en San Diego.

[2] Revista Super madre.  Varinia Signorelli

Desconocemos el autor de la imagen.


Curú: Conocer y aceptar los diferentes temperamentos.

Dentro de cada niña y niño habita un ser único y diferente. La combinación de factores genéticos, ambientales y sociales, crea a una persona que vale la pena descubrir, conocer y disfrutar.

Las primeras manifestaciones temperamentales pueden observarse desde el nacimiento. Entre bebés, hay grandes diferencias en la sensibilidad y la respuesta a los estímulos.

¿Te gustaría saber más? Te invitamos a leer la revista de crianza que nos comparte Proyecto DEI y FEMSA. ↓

Temperamentos-Revista-PDF

Proyecto DEI © TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS


Las consecuencias de sobreproteger a los hijos

Durante los primeros años de vida los niños necesitan sentirse protegidos, atendidos y amados por sus padres. Los cuidados que reciben pueden ser adecuados y oportunos o ser excesivos, lo cual resulta en lo que llamamos sobreprotección. Según algunos estudios las razones que posibilitan su surgimiento son: la dificultad que tuvo la pareja para tener un hijo, cuando el niño presenta alguna discapacidad, enfermedad, es hijo único o el primero.

La sobreprotección es “el estilo de crianza que es demasiado restrictivo cuando se trata de proteger al niño de posibles daños o riesgos” (Edwars, 2008) y puede llevar al niño a mantener una actitud de inseguridad, dándole la sensación de peligro al intentar aventurarse a explorar y conocer su entorno; limitando así su aprendizaje de forma natural.

La sobreprotección significa: darles una protección extrema, cuando uno hace todo por ellos y no les permita explorar el mundo por si solos y es difícil darse cuenta de que lo están haciendo pues como padres siempre quieren brindarles lo mejor del mundo a sus pequeños y no los quieren ver sufrir ni frustrarse por nada. Y no están mal esto es una parte innata que nace en el ser humano al ser padre, lo importante es que si ya te disté cuenta en lo que has caído cambies el modo en el que haces las cosas y es que no solo le impides que descubra por sí solo, sino que hay varias consecuencias negativas de sobreproteger a los niños a continuación te haremos una lista de estos:

1.- Convertirse en niños tiranos: el excesivo respaldo paterno, se vuelven guardaespaldas los padres y esto unido a la falta de límites –piensan que pueden hacer lo que quieran porque no les pasará nada al tener detrás a sus padres.

2.-Hace que las personas crean que tienen muchos derechos, pero ningún deber, llegan a tratar mal a los demás niños por tener este sentimiento de seres superiores.

3.- se vuelven egocéntricos al tener todo en el momento que ellos quieren las cosas ya que los padres siempre tratan de darles todo sin importar, costos, tiempos o cualquier otra cosa que pudiera parecer imposible.

4.- Tener más miedos: tanta protección hace que no se enfrenten a sus miedos y que éstos sean más fuertes.

5.- Faltarles autonomía: porque el miedo provoca que el niño no pueda ser uno mismo, hecho que puede derivarse en problemas más graves como la falta de identidad o el hecho de no tolerar la frustración.

Y estos son algunas de las consecuencias de seguir con este tipo de disciplina sin límites y con sobreprotección, si notas alguna de estas actitudes en tu pequeño busca la manera de ayudarlo, recuerda que no se trata de ser padres perfectos sino de mejorar cada día para favorecer el desarrollo de nuestros pequeños y crear niños felices y capaces.

 

 

 


El desarrollo del lenguaje: De 4 a 7 meses

Tu bebé aprende el lenguaje por etapas. Desde su nacimiento, el bebé recibe información sobre el lenguaje oyendo a otras personas hacer sonidos y mirando cómo se comunican entre sí. Al principio, al bebé le interesa más el tono y el volumen de su voz. Cuando le habla al bebé de forma relejada, ella dejará de llorar porque oye que usted la quiere tranquilizar. Por el contrario, si usted grita con enojo, el bebé muy posiblemente llorará porque su voz le está diciendo que algo no está bien. A las cuatro meses, ella empezará a darse cuenta no sólo de la forma como usted habla, pero de los sonidos particulares que usted hace. Ella escuchará las vocales y las consonantes y empezará a darse cuenta de la manera que usted las combina y forma sílabas, palabras y frases.

Además de oír sonidos, su bebé ha estado produciéndolos desde el principio, inicialmente en forma de llano y luego con gorgoritos o ruiditos. Aproximadamente a los cuatro meses, el bebé empezará a balbucear usando muchos de los ritmos y las características de su idioma natal. Aunque puede sonar como galimatías (lenguaje oscuro), si usted escucha con atención, se dará cuenta de que el tono de su voz sube y baja como si estuviera diciendo algo o haciendo una pregunta. Anímela hablándole durante el día. Cuando pronuncie una sílaba que pueda reconocer, repítasela y luego forme algunas palabras simples que contengan ese sonido. Por ejemplo, si el sonido del día es "bah," preséntele palabras nuevas como, "baba," "bata," y "bah, bah, banana".

Su participación en el desarrollo del lenguaje del niño será incluso más importante después de los seis o siete meses cuando empiece activamente a imitar los sonidos de las palabras. Hasta entonces, el bebé puede repetir el mismo sonido todo el día e inclusive por varios días antes de intentar uno nuevo. Pero ahora el bebé será mucho más receptivo a los sonidos que ella oye hacer y tratará de seguir su ejemplo. Así que preséntele sílabas simples y palabras tales como: "bebé", "más", "dame",  "agua", "vaso", así como "mamá" y "papá". Aunque puede tomar hasta un año o más antes de que usted pueda interpretar algunos de sus balbuceos, su bebé entiende un gran número de sus palabras mucho antes de cumplir un año de edad.

Si su bebé no balbucea o imita algún sonido para cuando cumple siete meses, puede ser que tenga algún problema auditivo o del desarrollo del habla. Un bebé que tenga pérdida auditiva parcial puede asustarse con los sonidos fuertes o voltear su cabeza en esa dirección y hasta puede reaccionar ante su voz. Pero tendrá dificultades para imitar el habla. Si su niño no balbucea o produce una variedad de sonidos, alerte a su pediatra. Si ha sufrido de frecuentes infecciones de oído, podría tener algún residuo de fluido en el oído interno y esto podría estar interfiriendo con su audición.

Se utiliza un equipo especial para revisar los problemas auditivos de un bebé muy pequeño. A todos los recién nacidos se les debe evaluar para detectar la pérdida auditiva. Su poder de observación es el primer sistema de alarma que nos dice si es necesario hacer más evaluaciones. Si usted sospecha que existe algún problema, debe consultar con su pediatra y pedirle que le recomiende a un especialista sobre los problemas de audición en los niños.

 

Fuente

El desarrollo del lenguaje: De 4 a 7 meses. (2016, 23 marzo). HealthyChildren.org. https://www.healthychildren.org/Spanish/ages-stages/baby/Paginas/language-development-4-to-7-months.aspx

Caring for Your Baby and Young Child: Birth to Age 5 (Copyright © 2009 American Academy of Pediatrics)


Estrategias para ayudar a nuestros hijos a tolerar y afrontar la frustración

“Hoy es el peor día de mi vida, nada ha salido como esperaba”, me dice mi hijo. “Entiendo que te sientas triste y enfadado, a nadie le gusta que no le salgan las cosas a la primera”, le explico. “¿Tú también te enfadas cuando te pasa?”, repregunta. “Ahora ya no, he aprendido que fallar es una maravillosa forma de aprender”, le consuelo. Vivimos en la sociedad de la inmediatez, donde todo va demasiado deprisa. Vamos corriendo a todas partes entrelazando tareas. Nos hemos acostumbrado a obtener lo que queremos sin demasiado esfuerzo, un solo clic nos acerca al instante a muchas cosas de las que deseamos. Nos impacientamos si las cosas no nos salen a la primera y mostramos muchas dificultades para tolerar la frustración, para manejar correctamente nuestros enfados o fracasos.

La tolerancia a la frustración es la habilidad que nos ayuda a afrontar los cambios inesperados y los fracasos, así como a saber manejar aquello que no está a la altura de nuestras expectativas. Desarrollarla es imprescindible para poder afrontar de forma saludable situaciones que nos generen sensación de impotencia, aquellas que en ocasiones hacen tambalear nuestros cimientos. La capacidad de afrontarla se da principalmente en la infancia y necesita de un aprendizaje específico. Al igual que los adultos, los niños deben aprender a gestionarla correctamente en su día a día para poder hacer frente a las adversidades. El temperamento de cada niño, la manera de gestionar las emociones y el estilo educativo de cada familia influirán directamente en el desarrollo de las habilidades necesarias para hacerle frente.

Las causas más habituales que provocan la frustración en los niños están relacionadas con la necesidad de atención, reconocimiento, independencia y autoafirmación. Si nuestros hijos no logran tener una buena tolerancia mostrarán muchas dificultades para controlar correctamente sus emociones, se mostrarán impulsivos e impacientes y buscarán satisfacer sus necesidades de manera inmediata. Se desmotivarán muy fácilmente ante cualquier contratiempo y abandonarán a menudo sus objetivos.

Un niño con una baja tolerancia a la frustración vive cualquier límite como injusto, tiene muchas rabietas y muestra dificultades para comprender que no le demos todo aquello que desea. Tendrá una baja capacidad para mostrarse flexible y para adaptarse correctamente a los cambios. Con los adultos de referencia se mostrará muy exigente e intentará manipularlos hasta que consiga aquello que desee.

Aprender a tolerar correctamente la frustración permitirá a nuestros hijos afrontar de manera positiva los diferentes retos y dificultades que les presentará la vida y desarrollar estrategias adaptativas que fomenten su autorregulación emocional y autonomía. Un niño con un alto nivel de tolerancia podrá mantener su estado de ánimo sin alteración aunque no vea cumplidas sus expectativas, pedirá ayuda cuando lo necesite y sabrá aceptar las críticas, trabajar en equipo y gestionar mejor los conflictos. Será mucho más optimista, se sentirá capaz de probar cosas nuevas y transformará las situaciones problemáticas en excelentes oportunidades para aprender y mejorar.

¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos a desarrollar una buena tolerancia a la frustración?

  1. Enseñándoles a enfrentarse a las situaciones negativas, difíciles o frustrantes con positivismo y a aceptar el error como parte imprescindible del aprendizaje. A perseverar y saber que las cosas cuestan un esfuerzo, que no todo se consigue a la primera.
  2. Convirtiéndonos en el mejor ejemplo que puedan tener a la hora de hacer frente a nuestra propia frustración. Pidiendo disculpas cuando nos equivoquemos con humildad y mostrándoles que con perseverancia y paciencia será mucho más fácil conseguir aquello que nos propongamos.
  3. Evitando la sobreprotección y la permisividad. Ajustando nuestras expectativas y aceptándoles tal y como son. Dándoles responsabilidades, dejando que se equivoquen y hagan cargo de las consecuencias de sus decisiones.
  4. Ayudándoles a marcarse metas razonables, realistas y precisas, animándoles a probar sin miedo, a soñar grande. Conseguir pequeños retos diarios mejorará la confianza y autoestima de nuestros hijos.
  5. Enseñándoles a identificar y gestionar las emociones que acompañan la frustración (miedo, enfado, ira, desesperación…) desde la calma y la paciencia. Atendiéndoles la emoción para ayudarles a modular, controlar y anticipar sus conductas.
  6. Siendo firmes y flexibles, mostrando una firmeza amorosa y estableciendo normas y límites consensuados. Enseñándoles estrategias para aprender a regular sus reacciones ante la frustración y los imprevistos.

La frustración nos enseña que la vida está repleta de alegría y tristeza, de felicidad y contratiempos, de aciertos y errores. Recordemos a nuestros hijos a diario que no es más feliz el que menos problemas tiene sino el que mejor sabe hacerles frente. Bruce Lee decía: “Sin frustración nunca descubrirás que puedes hacer algo por tu cuenta, crecemos a través del conflicto”.

Seis estrategias para ayudar a nuestros hijos a tolerar y afrontar la frustración. (2022, 25 febrero). El Pais. https://elpais.com/mamas-papas/expertos/2022-02-26/seis-estrategias-para-ayudar-a-nuestros-hijos-a-tolerar-y-afrontar-la-frustracion.html


¿Qué son las inteligencias multiples?

Desde hace muchos años y desgraciadamente hoy en día se llegan a escuchar comentarios acerca de los niños. “Juanito es muy inteligente!! ¡¡Es muy bueno en matemáticas!! ¡¡Salió a su papá!! o Pepito no es tan listo, le cuestan trabajo las matemáticas!”

¿Será cierto que los niños inteligentes solo son los que sacan buenas calificaciones en matemáticas? ¡¡¡Claro que no, todos somos inteligentes!!!

¿Sabes que son las inteligencias múltiples? Te invitamos a leer nuestro más reciente articulo. ↓

INTELIGENCIAS MULTIPLES


El papel de papá en la lactancia materna.

Estarás de acuerdo que cada vez que hablamos de lactancia solo pensamos en ¿mamá?, Claro es la que la produce y lleva con ella las mayores batallas, desveladas y tal vez los estragos de laceraciones en los pezones.

Pero sabemos que la lactancia materna es el nutriente más importante exclusivamente los primeros 6 meses de vida, actualmente existen muchas asociaciones que te acompañan en este proceso, tanto en hospitales públicos y privados que ofrecen información para alentar a los padres a fomentar la lactancia materna. Y créanme somos la única especie que ha intentado cambiar esta función determinando como consecuencia de un mayor riesgo del niño, tanto físico como emocional.

¿Pero qué importancia le damos al papá en la lactancia?, si, muchas veces solo se ve a papá como un actor secundario en esta etapa, y no, el papá es parte fundamental y clave para el desarrollo del bebé tanto físico y emocional.

Mientras mamá amamanta y le plática a su bebé, le está pasando los mejores nutrientes y defensas que tendrá durante toda la vida, papá también debe de involucrarse por que existe el apego palabra por lo regular relacionada a mamá-apego y papá también juega un papel importante y crucial en el apego.

El apego es el estado de seguridad de un niño determinado por la capacidad de respuesta de sus principales figuras de afecto que dan protección y consuelo, permite desarrollar la capacidad de vincularse al niño con sus semejantes. La carencia de estos nutrientes se suman a la sensación de abandono, miedo, soledad y se generan sujetos inseguros y posiblemente con deseos de venganza.

  • Permite el respeto de las reglas sociales
  • Introyecta la figura real del padre
  • Favorece un mejor desarrollo psicosexual
  • Posibilita la separación-individualización
  • Proporciona seguridad y autoestima en los niños

 

Importancia del padre en la lactancia 

Recomendaciones de la UNICEF 

A continuación, les enlistamos algunas recomendaciones que da la UNIFEC para que papá se involucre y apoye a mamá en esta etapa y no sea solo la sobra en el papel secundario en la crianza:

  • Estimula a su mujer a amamantar
  • Comparta el cariño de su mujer con el bebé
  • Esta es una situación que puede resultar difícil de aceptar, pero tenga presente que este es un periodo pasajero, dele prioridad a su hijo o hija.
  • Siempre que pueda, participe del momento del amamantamiento
  • Su presencia, contactó físico y cariño en el acto de amamantar son factores muy importantes en la estimulación del vínculo afectivo entre la mamá el hijo y el papá
  • Siéntase útil durante el proceso de amamantamiento
  • Durante el periodo inicial del amamantamiento exclusivo, es poco probable que su mujer pueda realizar los quehaceres de la casa, COLABORE. Las necesidades del recién nacido son prioritarias
  • El amansamiento puede producir también dificultades y cansancio a la familia, especialmente a la madre, sea cariñoso, acompañe en las tareas
  • Procure ocuparse y atender más a sus otros hijos (en caso que los tengan)
  • Así no se sentirán dejados por la llegada del nuevo hermano. Esto le permitirá a su mujer dedicarse más del recién nacido
  • Evite como papá el dar a su hijo chupete o leche en mamila
  • Coopere con la atención del bebé en la medida posible: cambiar pañales, preparar el baño, vestirlo, cargarlo, estimularlo, hablarle…
  • Sea paciente y comprensivo

Recuerda, el papel de papá en la crianza no es ayudar a mamá en el quehacer de la casa o cuidado de los hijos, se llama “EJERCER LA PATERNIDAD COMPARTIDA”, son un equipo.

 

Referencias

Guía del Curso Avanzado de Apoyo a la Lactancia Materna (CAALMA), por la Dra. Aurora Martínez Gonzáles.

Imagen de Bebé y más.

 

 


Jugar y aprender.

¿Cómo aprenden los niños?

  • Por exploración: tocando, golpeando, poniéndose cosas en la boca
  • Por experimentación: probando, por ensayo-error
  • Por repetición: ¡tirando las cosas al suelo una y otra vez!
  • Por imitación: copiando a aquellos a su alrededor, ya sean adultos u otros niños

Aprenden de y a partir de todo aquello que hay en su entorno inmediato.

¿Y qué hay alrededor de un niño? Un montón de cosas, un montón de personas y un montón de situaciones—una infinidad de estímulos.

Ahora bien, nunca es el aprendizaje tan grande como cuando un adulto está presente. Es el adulto el encargado de mediar, trasladar y traducir cada estímulo al niño.

El rol mediador del adulto en el proceso de aprendizaje

El rol del adulto es facilitar al niño la comprensión de su entorno - hacer de vínculo.

Existe cada vez más evidencia mostrando los impactos en desarrollo infantil de interacciones positivas y receptivas con los adultos. Por ejemplo, se ha demostrado que cuando los maestros manejan aspectos conductuales de forma intencional, atienden a los intereses del niño y canalizan su atención de forma receptiva, los niños mejoran su comportamiento en el aula y tienen también mejor desempeño académico.

Los juguetes, los hermanitos, los otros niños en el centro de cuidado o en la escuela, son necesarios y contribuyen al proceso de aprendizaje. Pero no son suficientes. El desarrollo infantil se potencia con la interacción con el adulto cuidador—en el hogar o en el centro de cuidado, donde muchos niños pasan una proporción considerable de su tiempo. Además, la consistencia—la presencia de un cuidador principal en cada ambiente—da seguridad al niño y refuerza su autoestima.

A continuación, exploramos 5 maneras en que los adultos pueden potencializar el aprendizaje de los niños:

  1. Atender las señales y seguir sus intereses. Más allá de ofrecer afecto y cariño, fundamentales en y por sí mismos, el adulto puede identificar y responder a las formas de comunicación del niño, por ejemplo:
  • Nombrando el objeto o acción de su interés: “¿Qué estás señalando? ¡Ah! ¡El libro de cuentos del sol y la luna!”
  • Respondiendo si el niño sonríe o balbucea al realizar una acción: “Te gusta que te haga cosquillas en los pies, ¿verdad?”
  • Hablarle de aquello que está sucediendo: “¡Sí! te estoy poniendo los calcetines para que no tengas frío en los pies”.

 

  1. Introducir nuevos conceptos, nombrando todo aquello que haya en el entorno. Durante el baño, por ejemplo, hablar de lo fría o caliente que está el agua, de seco y mojado, de las partes del cuerpo, mencionándolas y señalándolas. O a la hora del almuerzo, aprovechar para hablar de las texturas, los tamaños, las formas y colores de los alimentos.

 

  1. Expandir el conocimiento del niño. Cuando miran o leen cuentos juntos, si el niño dice: “guau-guau”, añadir: “sí, ¡es un perro grande y tiene cuatro patas!”, señalándolas.

 

  1. ¡Jugar! Jugar es el principal medio de aprendizaje para el niño, además de una gran diversión. Jugando, el adulto puede participar y potenciar el juego de roles—¡recuerda que los niños imitan todo lo que hacen los adultos! — o introducir retos y problemas que el niño tiene que resolver: jugando a abrir un tarro y sacar lo que hay en su interior, a armar un rompecabezas, a encontrar un objeto que hemos escondido, y un largo etcétera.
    Recomendación: el adulto puede variar el juego, planteando retos cada vez más complejos, pero alcanzables. Si un juego es muy sencillo, y el niño puede resolverlo de inmediato, se aburre y pierde el interés. Si es muy complejo, se frustra y no quiere continuar.

 

  1. Reconocer y reforzar los intentos y logros de manera positiva: felicitar al niño con aplausos, con besos, verbalizando su logro y sus intentos, promoviendo así su autoestima y animándolo a seguir aprendiendo.

Beneficios de la interacción de los adultos

Todas estas prácticas ayudan al niño de múltiples formas:

  1. Desarrollando su lenguaje. Le exponen y le familiarizan con muchas y nuevas palabras—que va comprendiendo, interiorizando, y que poco a poco irá introduciendo en su propio vocabulario.
  2. Promoviendo sus capacidades cognitivas y motrices. El niño se familiariza con conceptos complejos como causa y efecto, o la permanencia de objetos (el objeto no desaparece simplemente porque ya no lo veas).
  3. Desarrollando y estimulando aspectos de función ejecutiva, como la atención, la perseverancia, la auto-regulación, entre otros, a través de enfrentarse y superar retos.
  4. Fomentando su creatividad y su desarrollo socio-emocional. Promoviendo el apego, el vínculo afectuoso entre el niño y el adulto cuidador, tejiendo una relación cálida y próxima entre ambos.
  5. Provocando su curiosidad y animándolo a querer aprender cosas nuevas.

La falta de tiempo, el cansancio, la presencia de otros niños, otras responsabilidades a menudo limitan la cantidad y calidad de las interacciones entre el adulto y el niño. Por ello, como adultos cuidadores, es importante que recordemos sus beneficios. Todos, desde nuestro ámbito como padres, familiares, vecinos, cuidadores, maestros, tenemos la responsabilidad de jugar este importante rol mediador en nuestra relación e interacción con los niños, contribuyendo así a impulsar su desarrollo al máximo potencial.

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Mamá también se cansa

La fatiga es la respuesta normal del cuerpo al esfuerzo físico. En la mayoría de los casos, la fatiga se puede atribuir a una nutrición deficiente, la falta de sueño, el estrés o el aburrimiento, y se puede eliminar abordando estas causas. En algunos casos, la fatiga puede ser un síntoma de una afección médica subyacente.

Sin embargo, dos estudios recientes realizados por los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés) describen un tipo distinto de fatiga conocido como "agotamiento de los padres", con síntomas relacionados específicamente con el papel de la crianza. Las madres, en particular, tienden a experimentar agotamiento relacionado con el embarazo, la depresión posparto y las responsabilidades constantes de la crianza de los hijos.

¿Qué es la fatiga de mamá?

La fatiga de mamá es una forma de agotamiento que ocurre como resultado de sentirse física y emocionalmente abrumada por la crianza de los hijos. Una madre agotada a menudo experimenta temores relacionados con no ser lo suficientemente buena, renunciar al control y perder el sentido de sí misma.

Aunque los síntomas son similares al agotamiento profesional, la fatiga de mamá difiere en que los síntomas son el resultado específico de la crianza de los hijos, como el agotamiento físico y emocional por tratar de hacer demasiado, el distanciamiento emocional de los niños y una sensación general de incompetencia de los padres.

Además, a diferencia del agotamiento profesional, el agotamiento materno no se puede resolver simplemente cambiando de trabajo o dejando el lugar de trabajo. Hay una clara sensación de estar atrapado en una situación sin salida aparente.

¿Qué causa la fatiga de mamá?

En el caso de mujeres embarazadas o nuevas madres, la interrupción del sueño es la causa más probable del agotamiento. Durante el embarazo, es posible que las fluctuaciones hormonales desempeñen un papel en la interrupción del sueño, aunque se necesitan más estudios para verificar esto. En el período posparto, una mamá que se siente agotada todo el tiempo tiende a dormir menos por la noche y más durante el día, debido al horario de alimentación del bebé.

Durante el embarazo y el posparto, se ha demostrado que las madres pierden un promedio de 41,2 minutos de sueño nocturno. Los que amamantaron perdieron un poco más de sueño. En cualquier caso, la salud física y mental de la madre, las relaciones, el empleo y la competencia de los padres sufrieron como resultado.

Para aquellas madres con hijos mayores de 18 meses, las causas del agotamiento materno tienden a estar más estrechamente relacionadas con el rol de crianza y sus tareas relacionadas, en lugar de simplemente estar relacionadas con el sueño. En particular, los síntomas casi siempre involucran un tema subyacente de miedo e incompetencia. Las madres que experimentan el agotamiento materno a menudo van demasiado lejos en sus esfuerzos por ser vistas como la madre perfecta, asumiendo demasiadas tareas y esforzándose por anticipar y reaccionar ante todas las necesidades de sus hijos.

Estas madres abrumadas tienden a invertir demasiado en su papel maternal durante un período prolongado de tiempo, hasta que el miedo se convierte en una causa subyacente de agotamiento. Ya sea por la presión de criar niños limpios, bien vestidos y de buen comportamiento, preparar comidas frescas todos los días o asegurar el futuro de sus hijos, el esfuerzo constante por alcanzar objetivos poco realistas, ya sea que los establezca la sociedad o la madre misma, eventualmente toma un impacto en la salud física y emocional.

En general, este miedo materno gira en torno a tres cuestiones fundamentales:

  • No ser una buena madre
  • Perder el control
  • Perder el sentido de uno mismo

Síntomas de agotamiento de mamá

De acuerdo con el tema del miedo y los tres problemas clave mencionados anteriormente, los síntomas típicos de agotamiento de las mamás a menudo incluyen sentimientos de:

  • Perfeccionismo
  • Autopresion
  • Proyección
  • Intensa fatiga emocional y física.
  • Sobrevivir en piloto automático
  • No vincularse con los niños
  • Odio a sí mismo
  • Vergüenza
  • Soledad
  • Culpa

¿Cómo puedes combatir el agotamiento de mamá ?

Si cree que puede estar experimentando el agotamiento de mamá , es importante que actúe. Darse cuenta de que la madre perfecta no existe. No permita que las presiones externas o internas creen ideales irreales que socaven su capacidad y confianza en sí mismo.

El miedo a no ser una madre lo suficientemente buena es un aspecto clave del agotamiento materno . Al aprender a ser lo suficientemente buena, en lugar de perfecta, en realidad se convertirá en una mejor madre para sus hijos a largo plazo.

Date cuenta de que cada situación familiar es única. Relacionarse positivamente con tus hijos y disfrutar el tiempo que pasas con ellos es más importante que hacer cosas por ellos, o prepararte constantemente para su futuro.

Los peligros de ser una madre cansada

Si reconoces alguna de estas señales de advertencia que indican que puede ser una mamá agotada , es hora de tomar medidas. Los síntomas típicos de agotamiento de mamá incluyen:

  • Sentirse agotado y emocionalmente vacío
  • Distanciarse emocionalmente de sus hijos
  • Perder el control, ya sea verbal o físicamente, con sus hijos
  • Un sentimiento de culpa, vergüenza y soledad relacionado con el agotamiento.
  • El miedo a ser juzgado
  • Pensamientos de dañar a sus hijos

Cuándo buscar ayuda

Cada vez que se esfuerce demasiado en su papel de madre y, como resultado, se sienta abrumada y fatigada, asegúrese de obtener la ayuda adecuada. No tienes que hacerlo todo solo. Pídele ayuda a un familiar o a un amigo de confianza.

 

 


Conectar emocionalmente con tus hijos.

Dentro de nuestro papel como padres o madres nos vemos obligados a lidiar con muchas situaciones difíciles a lo largo del día. Digamos que estas forman parte del guion… tus hijos no quieren vestirse, hacer los deberes o dan malas contestaciones.

Educar, quizá sea una de las tareas más difíciles con las que nos encontramos en la vida, sobre todo cuando te has dado cuenta de que el miedo o el poder no son las herramientas más adecuadas ni efectivas a largo plazo. Y es que, aunque como padres queremos lo mejor para ellos, no siempre enfocamos las cosas o actuamos de la mejor manera. A menudo, vamos, tal y como plantea Daniel J.Siegel, “con el piloto automático puesto”, solucionando los conflictos en el hogar sin pararnos a pensar qué necesita realmente nuestro hijo, qué le ocurre, qué trata de decirnos o qué hay detrás del mal comportamiento.

Todos somos conscientes de que como adultos, no siempre reaccionamos igual ante determinadas situaciones y que en gran medida dependerá de nuestro estado de ánimo, de cómo nos encontremos en ese momento, o simplemente de que nos sintamos amenazados por el miedo a que la situación se nos vaya de las manos

Lo que ocurre en estos casos es que acudimos de manera sistemática a las mismas herramientas educativas para tratar de solucionar los conflictos con nuestros hijos: gritar, amenazar o castigar, herramientas que pueden detener su conducta en el momento pero a largo plazo pueden tener un efecto negativo generando sentimientos de baja autoestima, resentimiento o rebeldía.

Veamos algunos aspectos que deberíamos tener en cuenta sobre el mal comportamiento de los niños:

1. Falta de habilidades: Exigimos que los niños se comporten de una determinada manera cuando aún no disponen de la madurez necesaria. Su cerebro aún no está preparado para responder con equilibrio emocional como podría responder un adulto ante determinadas situaciones.

Gran parte del tiempo los niños se comportan en función de la edad en la que se encuentran. No podemos exigir a un niño de 2 años que este quieto todo el tiempo mientras hacemos la compra durante una hora porque aún no está preparado para ello.

Cuando los niños se portan mal en realidad nos están dando pistas sobre qué habilidades necesitan desarrollar.

2. En palabras de Dreikus “Un niño mal portado es un niño desalentado”. Detrás del mal comportamiento siempre hay una necesidad que debe ser atendida.

Los niños no se comportan mal a propósito ni para fastidiarnos. En Disciplina Positiva entendemos que “Muchas veces el problema o mal comportamiento no es más que la solución que ha encontrado el niño a un problema que nosotros no vemos”.

3. La falta de conexión emocional, un elemento clave.

Ante el mal comportamiento, los adultos solemos olvidar que los niños son solo niños, y en ocasiones tendemos a retirar nuestra atención o minimizar sus problemas cuando más lo necesitan.

¿Por qué es necesaria la conexión?:

Alfred Aldler decía que todos los seres humanos anhelamos formar parte del grupo, somos seres sociales que para encontrar nuestro propio significado necesitamos de los otros, necesitamos sentir pertenencia, reconocimiento y conexión.

La conexión es un vínculo de respeto mutuo.

  • Conectar con nuestros hijos es fundamental antes de resolver cualquier problema o conflicto: En realidad los niños cuando están alterados o equivocados es cuando más nos necesitan. Sentir que son escuchados y tenidos en cuenta hace que se sientan mejor y por tanto se comporten mejor.
  • Conectar con ellos les proporciona ayuda para calmarse, de esta manera, estarán más receptivos y aceptaran nuestra ayuda para tomar mejores decisiones.
  • La conexión con los hijos permite que las emociones no se intensifiquen demasiado. Comprender y actuar con empatía ante las emociones de los niños NO refuerza su mal comportamiento ni tampoco los malcría, malcriar no tiene nada que ver con la atención y el amor que le damos a nuestros hijos.
  • La conexión con el adulto les calma y les ayuda a identificar y recuperar el control sobre sus emociones.
  • Mejora la relación con nuestros hijos, aunque no sea fácil: “quiéreme cuando menos me lo merezca porque será cuando más lo necesite”.
  • No tiene nada que ver con la sobreprotección, no se trata de sacarlos de todos los apuros, ni tratar de evitar a toda costa las dificultades, se trata de ayudarles a superarlas y a construir la base de las habilidades que serán necesarias en su vida.

Para conectar con nuestros hijos debemos tener en cuenta varios aspectos: El contacto visual, debemos ponernos a la altura del niño. Cuidar la comunicación no verbal. El tono de voz, debe ser amable y por último el contacto físico. La mayoría de las veces no es necesario hablar… darle un abrazo o cogerle de la mano son herramientas muy poderosas tal y como apunta Daniel J. Siegel “procurar a los niños afecto físico cariñoso modifica literal y beneficiosamente su química cerebral. Cuando tu hijo se sienta alterado, tocarlo con cariño puede apaciguar la situación y ayudar a los dos a conectar, incluso en momentos de mucho estrés”.

“Los niños necesitan más abrazos y menos expectativas”

Fuente: Siegel, D. & Payne Bryson, T., (2015). La Disciplina sin lágrimas

Ruth Alfonso Arias- Educadora Infantil. Educadora Certificada de familia de Disciplina Positiva


Vestirse: Una habilidad que ayuda a la independencia.

Vestirse es una habilidad importante que los niños necesitan aprender para desarrollar su independencia.

¡Para muchos niños y sus padres, aprender esta habilidad puede ser un proceso largo y frustrante! Para que sea un proceso fluido para todos, es útil practicar regularmente y abordarlo con mucha paciencia y ánimo.

Como en cualquier tarea nueva, se garantiza que tu hijo cometerá errores y se frustrará, pero los siguientes consejos ayudarán a que este proceso sea más fácil tanto para usted como para su hijo:

Consejos

  • Trata de practicar vestirse a la misma hora todos los días, idealmente cuando el niño esté en su mejor momento.
  • Se paciente y trata de dejar tiempo extra para que tu hijo no se sienta apurado; para empezar, háganlo en los días en que no haya apuro para llegar a la guardería o la escuela.
  • Si es posible, practiquen vestirse en el mismo lugar y traten de minimizar las distracciones e interrupciones.
  • Enséñale a desvestirse primero, ya que es una habilidad más fácil de aprender que vestirse.
  • Coloca la ropa para que esté lista para cuando tu hijo se la ponga.
  • Comiencen con ropa donde la parte delantera y trasera sean obvias (por ejemplo, etiquetas claras, aberturas de calcetines de colores brillantes).
  • La ropa holgada es más fácil de manejar que la ropa ajustada. Prueba con ropa más ajustada una vez que tu hijo se sienta seguro de ponerse ropa holgada.
  • Comienza con pantalones cortos y camisas de manga corta, ya que son más fáciles de manejar que los pantalones y las camisas de manga larga.
  • Cuando tu hijo se enrede o se confunda, no lo vistas tú; simplemente acomoda su ropa para que puedan seguir haciéndolo el mismo.
  • Se tan consistente como se pueda con la tarea de vestirse. Por ejemplo, anima a tu hijo a comenzar con el mismo lado del cuerpo cada vez.
  • ¡Dale al niño una experiencia práctica adicional! Además de dejar que tu hijo intente hacerlo, busca muñecas o libros de tela especialmente diseñados que permitan a las manos pequeñas practicar cómo cerrar cremalleras, abotonarse, chasquear y atar.
  • Usa hojas de indicaciones con imágenes o palabras para ayudar a tu hijo a recordar la secuencia de la tarea.
  • Anima a los niños pequeños o aquellos con poca fuerza central a que se sienten cuando se vistan.
  • Concéntrense en "las etiquetas van en la parte posterior" para ayudar a orientarse. Si no hay una etiqueta en la ubicación habitual, usa un texto destacado (por ejemplo, dorado o negro) para dibujar un * donde está la parte posterior del artículo y donde normalmente se colocaría una etiqueta.

 

¿A que edad empezar con este proceso?

Los dos años es la edad óptima para empezar a enseñarles a vestirse ellos solitos. Ya tendrán capacidad para hacerlo y es una época en la que suelen reclamar mayor independencia y ganas de hacer las cosas por sí mismos.

Un poco antes de los dos años los niños suelen estar capacitados para empezar a vestirse y desvestirse solos. Al principio los intentos no irán más allá de quitarse los calcetines, ponerse o quitarse el abrigo o bajarse los pantalones, pero en cuestión de pocos meses, y con un poco de paciencia de los padres, conseguirán desvestirse y ponerse algunas prendas (vestirse es un proceso más complicado) prácticamente solos.

¡Recuerda siempre elogiar los esfuerzos de tu hijo!

 

 


Disciplina con amor.

La disciplina es esencial en la educación de los niños. Cuando disciplinas a tu niña o niño, le estás regalando la llave para lograr lo que se proponga en la vida. Le das herramientas para ser feliz; seguir instrucciones, adaptarse a las normas de convivencia de la sociedad y aprender que no siempre puede hacer lo que quiere.

¿Quieres saber más? Te invitamos a leer el interesante material de Proyecto DEI y FEMSA.

Disciplina-Revista-PDF


Bruce D. Perry habla sobre el desarrollo social y emocional.

El Doctor Bruce Perry, actualmente socio senior de "Child Trauma Academy",  habla en esta entrevista para el Congreso JUCONI sobre la importancia de los primeros años de vida de los seres humanos, pero sobre todo de la importancia que las interacciones sociales tienen el desarrollo sano de TODAS las personas.

Algo que nos impresionó y nos llamó mucho la atención, es el IMPACTO que estas relaciones, más allá del vínculo afectivo primario, tienen en el desarrollo emocional y cerebral (literalmente permiten que las neuronas se conecten unas con otras) de las personas. Esto es algo que probablemente ya sabíamos o asumíamos como cierto, sin embargo el que la ciencia lo confirme (de forma tan clara y evidente) nos parece impactante.

Habla también de la importancia que tienen las relaciones que rodean a las madres. Como la familia y los amigos, contienen a la madre brindándole herramientas para poder sentirse segura y amada al formar a su bebé.

Al final de la plática, se nos invita a la acción. A terminar con la pobreza de relación y con los ambientes de baja interacción entre las personas, para así favorecer el desarrollo sano y aprovechar la ventana de oportunidad para la construcción de la arquitectura cerebral de los pequeños.

¡Nosotros podemos hacer el cambio! Romper con la degradación transgeneracional y así promover la armonía en todos los sentidos de la humanidad.

El Dr. enfatiza lo siguiente "Vamos a tener que aprender a vivir juntos, por aquí se empieza. Nuestros hijos vivirán en un mundo diverso con recursos limitados. Si ellos no saben como comunicarse, compartir o respetarse, lo más probable es que no podamos sobrevivir como especie.... Al final no importará cuantas matemáticas sepamos, debe de haber seres que puedan hacer las dos (relacionarse y aplicar conocimientos)."

¡Recomendamos mucho que lo vean! No olviden compartirnos sus comentarios.

https://youtu.be/K3Gqg0UCDmg


Cuando nace un bebé, también nace una nueva mujer.

Para la mayoría de las mujeres, el embarazo y la nueva maternidad son una alegría, al menos en parte del tiempo. Pero la mayoría de las madres también experimentan preocupación, decepción, culpa, competencia, frustración e incluso ira y miedo.

El psiquiatra Daniel Stern en la década de 1990 en sus libros “La constelación de la maternidad” y “El nacimiento de una madre”, dar a luz a una nueva identidad puede ser tan exigente como dar a luz a un bebé.

La Dra. Stern demostró que convertirse en madre es un cambio de identidad y uno de los cambios físicos y psicológicos más importantes que una mujer experimentará.

Cuando las personas tienen más conocimiento de sus emociones, pueden tener más control de sus comportamientos. Entonces, incluso cuando el enfoque permanece en el niño, comprender la psicología de las mujeres embarazadas y en posparto puede ayudar a promover una paternidad más saludable. Las madres con mayor conciencia de su propia psicología pueden ser más empáticas con las emociones de sus hijos.

Conocer los desafíos de la maternidad normalizará y validará cómo pueden sentirse las nuevas madres. Estas son las cuatro cosas clave para tener en cuenta:

Cambiando la dinámica familiar: Tener un bebé es un acto de creación. El embarazo es más que crear un nuevo ser humano, también es crear una nueva familia. Un bebé es el catalizador que abrirá nuevas posibilidades para conexiones más íntimas, así como nuevas tensiones en las relaciones más cercanas de una mujer con su pareja, hermanos y amigos.

En su libro de 2012 “The Maternal Lineage”, Paola Mariotti, psicoanalista y miembro de la Sociedad Psicoanalítica Británica, dice que la identidad materna de una mujer se basa en el estilo de su madre, que a su vez fue influenciado por cómo fue criada.

Ya sea que una mujer engendre a su hijo como su madre lo crió, o que adopte un estilo diferente, convertirse en madre brinda la oportunidad de volver a hacerlo. En cierto modo, una mujer puede volver a experimentar su propia infancia en el acto de ser madre, repitiendo lo que era bueno y tratando de mejorar lo que no lo era. Si una mujer tuvo una relación difícil con su madre, puede intentar ser la madre que desearía haber tenido.

Ambivalencia: La psicoterapeuta británica Rozsika Parker escribió en “Torn in Two: The Experience of Maternal Ambivalence” sobre el tirón y el empuje de querer tener un hijo cerca, y también el anhelo de espacio (física y emocionalmente) como la ola normal de la maternidad. La ambivalencia es un sentimiento que surge en los roles y las relaciones en las que una persona está más involucrada, porque siempre son un acto de malabarismo entre dar y recibir. La maternidad no es una excepción. Parte de la razón por la que las personas tienen dificultades para lidiar con la ambivalencia es que es incómodo sentir dos cosas opuestas al mismo tiempo.

La mayoría de las veces, la experiencia de la maternidad no es buena ni mala, es tanto buena como mala. Es importante aprender a tolerar e incluso sentirse cómodo con la incomodidad de la ambivalencia.

Fantasía versus realidad: la psicoanalista Joan Raphael-Leff, directora de la facultad académica de investigación psicoanalítica del Centro Anna Freud de la University College London, explica que cuando llega el bebé, una mujer ya ha desarrollado sentimientos sobre su bebé de fantasía. A medida que avanza el embarazo, una mujer crea una historia sobre su hijo imaginario y se involucra emocionalmente en esa historia.

Las fantasías de una mujer sobre el embarazo y la maternidad están informadas por sus observaciones de las experiencias de su propia madre y otras parientes y amigas femeninas y su comunidad y cultura. Pueden ser lo suficientemente poderosos como para que la realidad decepcione si no se alinea con su visión.

Culpa, vergüenza y "la madre lo suficientemente buena": también existe la madre ideal en la mente de una mujer. Ella siempre está alegre y feliz, y siempre antepone las necesidades de su hijo. Ella tiene pocas necesidades propias. Ella no toma decisiones de las que se arrepienta. La mayoría de las mujeres se comparan con esa madre, pero nunca están a la altura porque es una fantasía. Algunas mujeres piensan que “suficientemente bueno” (frase acuñada por el pediatra y psicoanalista Donald Winnicott) no es aceptable, porque suena a conformarse. Pero luchar por la perfección hace que las mujeres sientan vergüenza y culpa.

Las madres se sentirán culpables porque siempre están tomando decisiones desafiantes y, a veces, imposibles. A veces se les exige que antepongan sus propias necesidades a las de sus hijos. La mayoría de las mujeres no hablan de sentirse avergonzadas porque generalmente se trata de algo que no quieren que nadie más sepa. La vergüenza es la sensación de que algo anda mal en mí. Este suele ser el resultado de compararse con un estándar inalcanzable y poco realista.

Demasiadas mujeres se avergüenzan de hablar abiertamente sobre sus experiencias complicadas por temor a ser juzgadas. Este tipo de aislamiento social puede incluso desencadenar la depresión posparto.

Cuando las mujeres se sienten perdidas en algún lugar entre quienes eran antes de la maternidad y quienes creen que deberían ser ahora, muchas se preocupan de que algo esté terriblemente mal, cuando en realidad esta incomodidad es absolutamente común.

 

Alexandra Sacks. (Mayo 8, 2017). The Birth of a Mother. Dic, 2020, de The New York Times Sitio web: https://www.nytimes.com/2017/05/08/well/family/the-birth-of-a-mother.html?auth=link-dismiss-google1tap


Bebés: Tiempo boca abajo

El tiempo boca abajo es esencial para el desarrollo del tronco, de motor y el sistema sensorial y para alcanzar las metas del desarrollo de los infantes. ¡Cada momento de tiempo boca abajo hace la diferencia!

Te dejamos algunas actividades por Pathways.org ↓

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La importancia de jugar con papá

Investigaciones recientes sugieren que el juego con papá es fundamental para el desarrollo integral del niño.

Imagina a un niño jugando con uno de sus padres. El padre persigue al niño y lo empiezan a jugar en el suelo riéndose sin parar.

¿Te imaginaste una mamá o un papá?

Culturalmente, tendemos a vincular ciertos roles y comportamientos de crianza a géneros particulares. Pero ¿hay alguna diferencia en la forma en que las mamás y los papás juegan con sus hijos? ¿Cuáles son los efectos de esto? ¿Y siempre será así?

En contraste con la gran cantidad de investigaciones sobre la crianza de los hijos de las madres, se han realizado pocas investigaciones sobre la crianza de los hijos de los padres . Aunque esto está cambiando, ya que hoy en día los papás tienden a estar más involucrados en el desarrollo de sus hijos que en el pasado.

¿Cuánto juegan los papás con sus hijos?

La investigación reciente realizada por la Facultad de Educación de la Universidad de Cambridge y la Fundación LEGO, encontró que la mayoría de los padres juegan con sus hijos todos los días.

Además, si se tienen en cuenta las horas de trabajo, las madres y los padres dedican aproximadamente la misma cantidad de tiempo de juego a sus hijos.

En general, los investigadores observaron que los papás jugaban más con sus hijos a medida que crecían de bebés a niños pequeños . El tiempo de juego luego disminuyó nuevamente cuando llegaron a la infancia media, alrededor de las edades de 8 a 13 años.

Esto no significa necesariamente que la relación se esté deteriorando durante este tiempo. Si eres padre, este podría ser un punto de reflexión interesante. ¿Cómo ha cambiado el tiempo que ha pasado con sus hijos a medida que han crecido? Quizás el tipo de actividades que hacen juntos ha evolucionado.

Diferentes tipos de juego 

¿Participan las mamás y los papás en diferentes tipos de juegos ? Curiosamente, el conocimiento actual sugiere que no hay una gran diferencia en la frecuencia cuando se trata del juego imaginativo o del juego con objetos y juegos.

Como señalan los investigadores, la cantidad de superposición entre el juego de padres de diferentes géneros es mayor que sus diferencias. Tenemos más en común de lo que pensamos.

Sin embargo, los padres parecen participar más en el juego físico en general. Con los bebés, esto implica rebotar y hacerles cosquillas. Esto se convierte en persecución y juegos bruscos a medida que se convierten en niños pequeños. Tal vez esto contribuya a la disminución del tiempo que los padres dedican a jugar en la infancia media. Los niños que se acercan a la pubertad pueden no estar tan interesados ​​​​en luchar con sus padres.

No ha habido mucha investigación sobre las madres y el juego brusco. A medida que la ciencia se expande, será interesante ver qué diferencias puede haber. Además, si hay diferencias, ¿podrían desaparecer a medida que nos alejamos de los roles binarios?

¿Cómo afecta el tiempo de juego con papá a su hijo?

La evidencia sugiere que el juego brusco ayuda a los niños con la autorregulación o con el manejo de emociones difíciles. La idea es que este tipo de juego emocione y desestabilice momentáneamente al niño, dándole la oportunidad de practicar la calma .

Paul Ramchandani, profesor de Juego en Educación, Desarrollo y Aprendizaje (PEDAL) en la Universidad de Cambridge, así como uno de los investigadores del estudio, explica cómo funciona esto.

Él dice: “Es posible que tengas que controlar tu fuerza, aprender cuando las cosas han ido demasiado lejos, ¡o tal vez tu padre te pisa el dedo del pie por accidente y te sientes enojado! Es un entorno seguro en el que los niños pueden practicar cómo responder. Si reaccionan de manera incorrecta, es posible que los regañen, pero no es el fin del mundo, y la próxima vez quizás recuerden comportarse de manera diferente”.

Más tiempo de juego con su padre puede apoyar la práctica de autorregulación de un niño, ya que es más probable que ocurra durante el juego físico.

Todavía no hay suficiente evidencia sólida para decir con seguridad que los niños que juegan con sus padres promueven el desarrollo del cerebro, pero algunos estudios han sugerido un vínculo.

Observó que los padres que estaban más comprometidos y eran más sensibles con sus hijos de 3 meses tenían hijos que obtuvieron puntajes más altos en el MDI a los 24 meses.

Otro estudio estadounidense que se hizo a 73 niños y sus padres de hogares de minorías étnicas de bajos ingresos observaron a los padres jugando con sus hijos a las edades de 3 y 5 años.

Observó que las madres y los padres eran igualmente juguetones y creativos en sus ideas de juego, así como que los niños con padres más juguetones tenían un mejor vocabulario a la edad de 5 años.

Dado que este estudio involucró a un grupo demográfico muy específico, no implica que este sea el caso para todos los niños. Tampoco está claro si el juego en sí mismo ayuda a aumentar el vocabulario, o si la sensibilidad de los padres, el apoyo u otros factores juegan un papel.

Sin embargo, como el vocabulario de la primera infancia se ha relacionado con el éxito en la escuela y más allá, no debemos subestimar la importancia del tiempo de juego con los padres a esta edad.

Los papás también son sensibles

Si bien es más probable que los papás se involucren en juegos bruscos, esta está lejos de ser la mayor contribución que hacen en la crianza de sus hijos.

Gran parte de la investigación sobre la forma en que los bebés forman vínculos se ha centrado en su relación con sus madres. Los científicos están comenzando a tratar de medir la importancia de los vínculos de los niños con los padres y otros cuidadores.

Para medir la seguridad de su apego a su padre, un estudio canadiense invitó a niños al laboratorio de 3 a 5 años y de 7 a 11 años. Aquellos con vínculos inseguros con sus padres cuando eran niños pequeños reportaron una autoestima más baja cuando eran mayores.

Por lo tanto, los papás deben tener la oportunidad de experimentar algo más que juegos bruscos con sus hijos y sentirse cómodos asumiendo un papel más cariñoso. Es lógico que a los niños les vaya mejor con más de una persona que apoye su desarrollo emocional.

Aprovechando al máximo nuestro tiempo

Ramchandani dice: "Una de las cosas que nuestra investigación señala una y otra vez es la necesidad de variar los tipos de juegos a los que tienen acceso los niños".

Como la mayoría de las cosas en la vida, la clave para un desarrollo infantil saludable es la variedad. Su hijo necesita muchos tipos de juegos en diferentes contextos para crecer y tener éxito. Probablemente no importe demasiado si esto es con mamá o papá.

Ya sea que su hijo tenga un padre solo, dos mamás, abuelos o cualquier otra configuración en el hogar, se beneficiará de una variedad de actividades de juego amorosas y atractivas .

Ramchandani agrega: "Diferentes padres pueden tener inclinaciones ligeramente diferentes cuando se trata de jugar con niños, pero parte de ser padre es salir de su zona de confort".

Cualquiera sea su género y preferencias naturales, hagan tiempo en familia para salir y correr, o en el piso y luchar . Organice fiestas de té, cuide muñecas y luche contra dragones imaginarios .

Además de apoyar su desarrollo cognitivo, emocional y social, puede ampliar los horizontes de su hijo mostrándole que no está limitado por los roles de género tradicionales, ¡todo mientras se divierte!

 

Molly Scanlan. (2020). The Importance of Playtime with Dad. 2021, de Healthline Sitio web: https://www.healthline.com/health/parenting/the-importance-of-playtime-with-dad


La autorregulación ¿Cómo ayuda en la vida?

Actualmente a través de los avances en el campo de las neurociencias es posible tener una mejor comprensión de diferentes procesos que tienen gran relevancia en la vida personal y académica de una persona. La autorregulación se constituye en uno de los procesos, sobre la base de muchas investigaciones, más relevante de estos tiempos por las significativas implicancias en diferentes dominios de la persona y contextos, especialmente en el ámbito educativo y, sobre todo, por la existencia de una relación directa con la salud física y mental. (Campos 2013)

Aprende más aquí. ⇓

La autorregulación


La salud mental de los niños.

La ciencia del desarrollo infantil muestra que los cimientos de la salud mental se construyen temprano en la vida, pues las experiencias tempranas —que incluyen las relaciones de los niños con los padres, los cuidadores, los familiares, los maestros y los compañeros— moldean la arquitectura del cerebro en desarrollo.

Las perturbaciones en este proceso de desarrollo pueden afectar las capacidades del niño para aprender y relacionarse con los demás, con implicaciones para toda la vida. Para la sociedad, muchos problemas costosos, que van desde el fracaso escolar hasta el encarcelamiento, estas situaciones podrían reducirse radicalmente si se buscara mejorar temprano en la vida los entornos de las relaciones y las experiencias de los niños.

 

Descarga el PDF completo por https://developingchild.harvard.edu/

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La exposición a la violencia durante la infancia tiene como resultado distintos problemas conductuales y trastornos de estrés postraumático. La forma mas común de violencia contra la niñez ocurre en el entorno familiar, como parte de los métodos de disciplina.

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Las rutinas en la primera infancia

Todas las familias necesitan algún tipo de rutina para establecer la normalidad, es una forma de hacer las cosas y una sensación de seguridad.

Los niños a menudo temen lo desconocido, ya sea el brócoli en su plato, o un gran cambio de vida, como mudarse a otra casa o tener un nuevo hermano.

Si bien el cambio es una oportunidad de aprendizaje, también puede resultar estresante para los niños. Una rutina normal brinda consuelo y consistencia a la vida de un niño.

Las rutinas diarias pueden incluir:

  • El momento de prepararse por la mañana
  • Horas del baño, comidas, siestas y horas de acostarse
  • Horarios de tareas domésticas, cocina y limpieza
  • Tiempo de juego, tiempo en familia y juego al aire libre
  • Cuando incluye elementos significativos e importantes en su vida familiar, le está haciendo saber a su hijo lo que es importante.

Aquí hay 10 razones por las que una rutina diaria es importante:

  1. Ayuda a tu hijo a tener un horario.

La rutina constante ayudará a tu hijo y a sus "relojes biológicos" con muchos elementos básicos del día a día, como:

  • Capacidad para tomar siestas y dormir bien por la noche.
  • Capacidad para comer comidas completas y saludables.
  • Evacuaciones intestinales regulares.
  • Juego saludable y tiempo al aire libre.
  • Comportamiento tranquilo y relajado en los "momentos de inactividad" durante el día.
  • Por ejemplo, como tu hijo y su cuerpo saben que es hora de dormir, es más fácil relajarse y descansar.
  1. Une a la familia

Cuando un niño sabe qué esperar y nota las actividades familiares regulares, comienza a comprender lo que es importante. Esto fortalece los valores, creencias e intereses compartidos.

El niño, por ejemplo, puede notar que desayunar juntos los sábados por la mañana es importante. Pueden ver que el tiempo en familia juntos es especial. Incluso si tu hijo es pequeño, seguirá estas tradiciones. La familia se une al hacer cosas importantes y regulares juntos.

  1. Establece expectativas

En lugar de tener una lucha de poder por recoger juguetes al final del día o bañarse, el niño se acostumbra a saber cuándo es la "hora de recoger" y la "hora del baño".

Los niños comienzan a esperar y completar actividades sin problema. Como padre, usted se convierte en un socio en esa rutina, en lugar de la persona que le dice al niño que "haga esto" y "no haga esto".

  1. Crea un hogar más tranquilo

Debido a que el niño y otros miembros de la familia saben qué esperar, el estrés y la ansiedad se reducen.

El niño sabrá lo que viene después. Se sentirán valorados porque están incluidos en los planes y no se sentirán obligados a hacer algo.

  1. Le da a tu hijo confianza e independencia

Con una rutina, un niño aprenderá con el tiempo cuándo es el momento de cepillarse los dientes o ponerse el pijama. Se enorgullecerán de saber lo que se supone que deben hacer y de hacerlo por sí mismos.

En lugar de que siempre se le diga lo que debe suceder, su hijo se sentirá seguro de seguir adelante y hacerse cargo de sí mismo. Cuando los niños se sienten empoderados e independientes, es menos probable que se rebelen o tomen represalias.

  1. Establece hábitos saludables y constructivos

Desde cepillarse los dientes con regularidad hasta completar la tarea todas las tardes, las rutinas ayudan a establecer hábitos constructivos.

Los niños que practican estas habilidades podrán administrar mejor su tiempo. A medida que envejecen, tendrán más autodisciplina en términos de hábitos saludables de aseo y alimentación, además de estudiar y limpiar sus habitaciones.

  1. Le ayuda a usted (el padre) a recordar cosas importantes

Ya sea para asegurarse de que su hijo tome sus medicamentos todos los días o para recordar pagar las facturas todos los meses, una rutina lo ayuda a mantenerse encaminado.

En medio de la ajetreada vida familiar, podrá realizar un seguimiento de los detalles importantes, lo que permitirá un hogar más libre de estrés y un tiempo de calidad juntos como familia.

  1. Ofrece a su hijo la oportunidad de emocionarse con lo que se avecina.

Si su hijo sabe lo que está programado, se anticipa y espera con ansias los eventos futuros, como ir al parque los viernes por la tarde o pasar tiempo con papá los domingos por la mañana

Cuando se establecen estas actividades, su hijo se siente como una parte amada de la familia y del mundo.

  1. Brinda la oportunidad de realizar "rituales diarios" especiales

Cuando incorpora algo en su día, como acurrucarse y leerle a su hijo antes de acostarse, inculca momentos especiales o "rituales diarios".

Estos momentos dedicados crean un mayor vínculo y conexión con su hijo todos los días. En lugar de simplemente pasar de una actividad a la siguiente, tiene un tiempo de calidad y relajación integrado en cada día.

  1. Ofrece estabilidad en tiempos de cambios o estrés.

Los cambios y el estrés afectan la vida y la sensación de seguridad de un niño, como un divorcio, un cambio en el sistema escolar o la incorporación de un nuevo hermano.

Cuando la familia tiene una rutina establecida, la normalidad está presente en la vida del niño, pase lo que pase. Un niño encuentra la calma, la estabilidad y el amor a través de elementos de la rutina, como cenas familiares o viajes regulares los jueves al patio de recreo.

La importancia de la flexibilidad

Si bien establecer y mantener una rutina tiene una gran cantidad de beneficios, también es vital mantenerse flexible. La espontaneidad y la creatividad son factores importantes en la vida de un niño. Por ejemplo, los platos del desayuno pueden esperar si hay un animal emocionante en el patio trasero o un carnaval especial de los sábados en la ciudad.

Recuerde mantenerse sensible y adaptable a las necesidades de cada niño (y adulto). Cuando un horario se vuelve demasiado reglamentado o estricto, los beneficios se reducirán y los niños pueden sentirse controlados por él en lugar de liberados por él (que es el objetivo final).

Cómo establecer una rutina diaria para su hijo

Como comparte Susan Newman, psicóloga social de Nueva Jersey, las rutinas pueden comenzar desde el primer día de vida. Si no ha comenzado una rutina desde los primeros días, no se preocupe. Se pueden establecer y comenzar en cualquier momento. Cuanto antes establezca una rutina, mejor.

Paso 1: Establece los momentos importantes, como las comidas, las meriendas, las siestas y la hora de dormir.

Debido a que afectan la capacidad de su hijo para dormir y comer, estos elementos deben ser lo primero.

Si actualmente no tiene un horario, cambie gradualmente a una rutina constante. Por ejemplo, es posible que desee establecer primero una hora de siesta y una hora de acostarse regulares. Luego, puede agregar horarios regulares de comida y baño.

Paso 2: Practica la paciencia.

Establecer un horario puede ser difícil para su hijo al principio, pero se acostumbrará a él.

Trate de no impacientarse o frustrarse si la rutina tarda en volverse "regular" para su hijo.

Paso 3: Agrega elementos "útiles" a cada parte de la rutina.

Por ejemplo, es posible que desee agregar una lectura regular de 10 minutos y un tiempo para acurrucarse con su hijo antes de acostarse. Esto les ayuda a relajarse y a sentirse listos para dormir.

Paso 4: Trabaja hacia la coherencia y deje espacio para la flexibilidad.

Para que una rutina se mantenga, deberá asegurarse de mantenerla lo más regular posible.

Sin embargo, manténgase abierto a la flexibilidad, especialmente durante las vacaciones y eventos especiales, para que el estado de ánimo de su hijo no dependa únicamente de comer en un momento específico, por ejemplo.

Paso 5: Establezcan momentos especiales con su hijo.

Ya sea un viaje regular a la casa de la abuela o pasear al perro juntos, cree expectativas y una rutina de tiempo en familia.

Paso 6: Ajusten según sea necesario.

A medida que pasan los meses, comenzará a ver qué funciona y qué no para la familia. Una rutina está destinada a ayudar a la familia, no a obstaculizarla. Asegúrese de que su rutina sea saludable y positiva para su hijo y otros miembros de la familia.

Fuente: 10 Reasons A Daily Routine is Important for Your Child (and How to Set One)


Ayudar al lenguaje de mi hijo.

El Lenguaje Verbal es esencial para el desarrollo integral de los seres humanos, puesto que no sólo permite comunicarse con los otros y transmitir los contenidos de la propia cultura, sino que también desarrollar el pensamiento, regular el propio comportamiento y realizar aprendizajes cada vez más complejos.

0 a 1 año: Los niños y niñas usan diversos sonidos para expresar sus necesidades, lograr lo que desean, relacionarse con otros y darse a conocer (función instrumental y relacional).

1 año en adelante: Los niños y niñas usan el lenguaje para, además, averiguar sobre su mundo (función de conocimiento) y para contarle cosas a otros (función comunicativa).

2 años en adelante: Los niños y niñas descubren que pueden usar el lenguaje para contar algo referido a otro tiempo y lugar, es decir, más allá del aquí y ahora (función imaginativa).

4 años en adelante: Los niños y niñas ya conocen la estructura lingüística de su lengua (cómo se ordenan las palabras para expresarse), perciben intuitivamente que el lenguaje es funcional y que pueden usarlo para obtener cosas, hacerse de amigos, reclamar, afirmar, solicitar, prometer, averiguar sobre los objetos y crear mundos imaginarios a través de fantasías o juegos sociodramáticos. Junto con esto, van mejorando en pronunciación, nivel de vocabulario, sintaxis y uso del lenguaje en las distintas situaciones comunicativas.

Estrategias:

  1. Háblale mucho
    Si bien tu pequeño aún no comprende cada significado de tus palabras, si logra entender tu intencionalidad y le encantará escuchar tu voz, el tono que utilizas, el volumen, la energía que le transmites. Por eso aprovecha cada momento para hablarle porque de esta manera su cerebro reconocerá el sonido de las palabras para luego hallar la manera de emitirlo.
  2. Balbucea con tu pequeño
    Balbucear es el primer paso para producir una palabra. Con este ejercicio se está preparando cada órgano fono articulador para emitir correctamente el sonido, por ello que te escuche balbucear e imitar sus sonidos será de gran ayuda.
  3. Canta con él
    Deja la vergüenza y canta con tu pequeño. En esta edad aprenden todo de forma sonora y rítmica, por esto cantar es una herramienta increíble. Aquí vale inventarse canciones, ya sea para motivarle a comer o disfrutar el ritual del baño. Cada momento es una oportunidad que no puedes dejar pasar.
  4. Léele cuentos
    Aunque aún no va a debatir contigo el cuento que hayan elegido, leer aumentará su vocabulario y ese momento de cercanía le permitirá ver tu rostro y concentrarse en tu boca para así tratar de imitar tus movimientos y lograr emitir un sonido o palabra. Leer favorece a su imaginación, su creatividad, su lenguaje, su concentración… Tiene múltiples beneficios, así que aprovéchalo.
  5. Háblale como si fuese un adulto
    Está muy bien consentirlos y mimarlo, pero pronuncia adecuadamente cada palabra para que al imitarla lo haga correctamente, de lo contrario cuando empiece hablar será habitual escuchar 'tama' por decir 'cama' o 'tila' en lugar de 'silla'. Recuerda que en nuestro idioma muchos sonidos se parecen y nuestro hijo todavía no logra diferenciarlos, por lo que casi todos le suenan igual.
  6. Motívale a aprender y explorar
    Fomentar su curiosidad le permite no solo aprender algo nuevo sino también estimular su desarrollo motor, cognitivo, sensorial, social y del lenguaje. Por lo que al explorar y descubrir algo, háblale sobre ello muéstrate curioso tú también, llénate de preguntas y dale las respuestas, como si fuese la primera vez que descubrieras el mundo que te rodea. Al escucharte igual de entusiasmado pondrá más atención a tus palabras y tratará de aprender y vocalizar algunas.

El llanto, los sonidos suaves, los balbuceos, las sonrisas y los pequeños gritos son una forma de lenguaje que los bebés utilizan para expresarse con los que están a su alrededor y es importante fomentarlo a través del juego y mucho amor.

De acuerdo con la Unicef, la estimulación del lenguaje debe realizarse de acuerdo a la edad del bebé, porque no es lo mismo enseñarle a un bebé a decir palabras, cuando apenas está desarrollando su capacidad de comunicarse.

Es importante hacerlo a través del juego y de expresiones de afecto para que sea más fácil para los pequeños y así lo aprendan como algo normal y no impuesto. Si quieres intentarlo, la Unicef recomienda que como padre realices estas actividades.

 

0 a 3 meses

  • Imita todos los sonidos que haga tu bebé con un tono suave para animarlo a que lo siga haciendo.
  • Observa la expresión de su cara y comunícale tus sentimientos de amor a través de sonrisas, besos, caricias.
  • Háblale mientras le cambias el pañal, lo vistes, lo alimentas.
  • Cárgalo junto a tu pecho y cántale canciones de cuna o infantiles.

 

4 a 6 meses

  • Cuando balbucee o grite, imítalo y platica con el pequeño, de esta manera aprenderá a comunicarse.
  • Llámale por su nombre en un tono cariñoso, y de preferencia ponlo frente al espejo y señálalo cuando lo digas.

 

7 a 9 meses

  • Vayan de paseo a un parque o a dar una vuelta a la calle para que escuche los diferentes sonidos, es importante que le señales lo que genera ese ruido y le digas cómo se llama.
  • Llámale siempre por su nombre.
  • Platica con el bebé, utiliza frases completas e inclúyelo en las conversaciones de la familia, como si ya hablara. Es muy importante que des énfasis a los tonos de pregunta, sorpresa o afirmación.
  • Cántale canciones y cuéntale historias.
  • Cuando coma dile los nombres de los alimentos que comerá para que los identifique y vaya creando sus preferencias.
  • Estimula sus primeras palabras y festéjalas con gestos, vocalizaciones y ademanes.

 

10 meses a 1 año

  • Practica con tu bebé palabras como “ten” y “dame” para que aprenda instrucciones sencillas.
  • Enséñale a soplar haciendo burbujas de jabón y ruido con un silbato.
  • Cuando lo vistas o lo bañes, enséñale los nombres de las partes del cuerpo.
  • Guíalo para que conteste preguntas simples.
  • Juega a hacer sonidos de animales conocidos y pídele que los imite.
  • Háblale de forma clara. No modifiques palabras ni uses diminutivos.

 

1 a 2 años

  • Pídele que traiga, señale o busque diferentes objetos.
  • Enséñale canciones infantiles, muéstrale cómo seguir el ritmo con el cuerpo.
  • Llámale por su nombre y pídele que lo pronuncie.
  • Aprovecha cualquier momento para platicar con él o ella.
  • Explícale lo que haces, lo que ven cuando salen juntos, háblale de lo que sientes cuando estás con él.
  • Ayúdale a repetir los nombres de personas y cosas de la casa.

 

2 a 3 años

  • Pídele que repita su nombre y apellido.
  • Busca un libro con ilustraciones y hazle preguntas.
  • Muestra interés por lo que dice y responde todas sus preguntas.
  • Léele cuentos infantiles cortos y hazle preguntas.
  • Repite números y palabras.

 

3 a 4 años

  • Explícale para qué sirven los diferentes objetos.
  • Inventa juegos para clasificar objetos por color, tamaño o figura.
  • Pídele que te platique lo que hizo un día antes.
  • Responde siempre sus preguntas y aclara sus dudas de manera sencilla.

 

4 a 5 años

  • Incorpora los números a los juegos como contar juguetes.
  • Ayúdale a diferenciar entre izquierda y derecha.
  • Léele y estimúlale para que elabore o te platique sus propios cuentos.
  • Enséñale adivinanzas sencillas.
  • Pregúntale diario cómo le va en la escuela, invítale a dialogar sobre sus clases, compañeros, maestras, sus juegos.

Los pequeños aprenden por imitación, si tú le hablas y le enseñas a tener una comunicación de ida y vuelta tendrá un mayor lenguaje y sabrá cómo expresarse cuando necesite hacerlo.

 

 

https://parvularia.mineduc.cl/wp-content/uploads/sites/34/2019/12/Lenguaje.pdf

https://www.naranxadul.com/estimulacion-y-juego/estimula-el-lenguaje-de-tu-pequeno-con-juegos-segun-su-edad


Disciplina efectiva y límites

Generalmente tendemos a asociar la práctica de la disciplina con “castigo” o “correctivos”. En realidad, se trata de mucho más, la disciplina es enseñanza y desde este significado más amplio, nos acercaremos al enfoque de la disciplina efectiva.

La disciplina efectiva se propone dos objetivos principales:

El primero es lograr que los niños cooperen y hagan lo correcto, comportándose de formar aceptable. Este es el objetivo a corto plazo. Conseguir la cooperación inmediata: que los niños dejen de hacer algo que no deben hacer y empiecen a hacer algo que sí han de hacer. De aquí frases como «¡basta ya!» o el intemporal «¡porque lo digo yo!».

La segunda finalidad es una de largo alcance y se centra en instruir a los niños con el fin de que desarrollen destrezas y la capacidad para dejar manejar con flexibilidad situaciones exigentes, frustraciones y tormentas emocionales que pueden hacerles perder el control. Se trata de habilidades internas que se pueden generalizar más allá de la conducta inmediata para usarlas no sólo en el presente, sino también más adelante en muchas situaciones.

Este segundo objetivo importante, interno, de la disciplina tiene que ver con ayudar a los niños a desarrollar el autocontrol y una brújula moral, de manera que, aunque las figuras de autoridad no estén presentes, sean cuidadosos y responsables.

En esencia, queremos que los cuidadores comiencen a considerar la disciplina como una de las aportaciones más afectuosas y educativas que podemos brindar a los niños. Después del amor, los límites son el regalo más grande, porque los niños se sienten mirados y tomados en cuenta, les dan seguridad y los protegen de los peligros externos y de ellos mismos.

¿Cómo logro establecer disciplina efectiva?

Mantengamos en mente que el objetivo de la disciplina es enseñar. Enseñar a los niños a desarrollar destrezas para desenvolverse mejor ahora y tomar mejores decisiones en el futuro. Debemos alentar la cooperación de manera que los niños sean creativos y juguetones (en lugar de aplicar correctivos inmediatos).

La disciplina debe transmitir sensación de seguridad y cariño. Recuerda, cuando los niños están alterados o tienen una pataleta, es cuando más nos necesitan, probablemente debemos esperar para que el niño esté listo para aprender, si está alterado no podremos enseñarle nada. Ayúdale a tranquilizarse, tu hijo aprenderá a recuperar su centro.

Daniel Siegel y Tina Payne proponen 6 puntos para lograr una disciplina efectiva:

  • Mantén la calma y conecta.

Ayudarás a tu hijo a estar más receptivo.

Busca el por qué, qué hay detrás de las acciones… ¿Por qué mi hijo actúa así? ¿Qué hay detrás de sus acciones?

Piensa en cómo le dices las cosas; el modo es muy importante.

  • Acepta sus emociones.

Que sienta tu empatía, hace las cosas porque es un niño, tiene muchas ganas de hacerlo, no por molestarte.

Incluso cuando decimos “no” al comportamiento de los niños, siempre hemos de decir “si” a sus emociones y a su manera de experimentar las cosas

  • Describe lo que está pasando, lo que ves.

Evitarás exagerar la situación y que tanto tu como tu hijo la puedan analizar.

Parafrasea lo que te dijo, así sabrá que le estás prestando atención, el niño se siente escuchado y transmite consuelo

  • Reformula un “no” en un “si” con condiciones.

Busca alternativas con tu hijo, permítele participar dentro de los límites establecidos.

“Sé que quieres tu chupón. Dáselo a tu oso para que lo guarde en la cama y cuando sea de noche puedes agarrarlo nuevamente”.

  • Subraya lo positivo.

Recurre a los logros, céntrate en lo positivo. Por ejemplo, ante el tono “quejumbroso” de “lloriqueos”, en lugar de decir “¡Basta de hablar así!”, podrías decir algo como “me gusta cuando hablas con tu voz normal, ¿podrías repetírmelo por favor?”

O en una situación de comida, en lugar de amenazar: “¡si no terminas las verduras, no saldrás a jugar con tu bicicleta!”, puedes enfatizar lo que si quieres: “cómete esto de verduras, y después podemos salir a jugar con tu bicicleta”.

  • Enfoca la situación de manera creativa.

El humor es un instrumento poderoso cuando el niño está alterado, hablar con voz chistosa, hacer como que te caes o cualquier otra payasada, cambiará la dinámica del momento.

Las bromas son un gran método para romper la burbuja de emociones intensas del niño y ayudarle a recuperar el control de sí mismo.

  • Enseña herramientas de visión de la mente

Permite desarrollar relaciones positivas a la vez de mantener un sentido de sí mismo sano e independiente. Esto lo logramos ayudando al niño a tener en cuenta sus sentimientos y a la vez imaginar cómo la otra persona se puede sentir ante determinada situación.

Recuerda siempre conectar con tranquilidad y afectuosidad, por extrema que sea su conducta, fijando límites claros y coherentes.

Tomado de: Siegel, D. Y Payne, T. (2015). Disciplina sin Lágrimas. Una guía imprescindible para orientar y alimentar el desarrollo mental de tu hijo.